La Historia​

UN POCO DE HISTORIA

Chile como destino

A finales del siglo XIX, producto de una crisis en Europa, muchos emigran a las Américas. Charles Théodore Copetta Brosio, padre de los hermanos César y Félix Copetta Brosio, conoce a Gustave Eiffel, el famoso ingeniero francés detrás de estructuras icónicas como la Torre Eiffel. Charles era mecánico, un oficio que en la época consistía en fabricar piezas metálicas de precisión para reparar máquinas de cualquier tipo.

Eiffel los entusiasmó con la idea de trasladarse a Sudamérica, específicamente a Chile, para colaborar en sus innovadores proyectos. En ese entonces, Chile estaba en medio de una era de modernización, con la finalización de monumentales obras como el Viaducto del Malleco y la Estación Central.

Sin embargo, al llegar a Chile, Charles pronto se da cuenta de que los términos acordados en Francia con Eiffel no eran tan prometedores como esperaba. Los sueños de los Copetta empezaron a desmoronarse, llevándolos a una rápida independencia en un país lleno de oportunidades aún inexploradas. Armados con sus conocimientos y una actitud audaz, los hermanos Copetta se encontraron en el epicentro de un nuevo y emocionante capítulo en la historia chilena.

Las primeras aventuras: la construcción de bicicletas

En 1887, cuando las carreras de bicicletas empezaban a ganar popularidad en Chile, el país aún no había comenzado a fabricar sus propias bicicletas. Los hermanos Copetta, con su ingenio y habilidad, comenzaron a construir bicicletas competitivas que no solo desafiaban las normas locales, sino que también impresionaban a nivel internacional. Una de sus bicicletas fue presentada en una exposición en Buffalo, Estados Unidos en 1901, donde recibieron un premio por su innovador diseño. Con el tiempo, César se convierte en una figura destacada del ciclismo chileno.

Las carreras de automóviles: un nuevo desafío

El primer automóvil en llegar a Chile fue un Darracq de 6HP, traído por el señor Carlos Puelma Besa en 1901. Apenas tres años después, en 1904, se organizó la primera carrera de automóviles en el Club Hípico de Santiago. Los hermanos Copetta, con su agudo ingenio, prepararon precariamente un automóvil Panhard. Participaron y ganaron la carrera, logrando un promedio de velocidad de 35 km/h. Esta victoria marcó el inicio de una nueva era para el automovilismo en Chile.

El primer vuelo en Chile: un hito memorable

El 20 de agosto de 1910, un evento trascendental se llevó a cabo en la chacra Valparaíso, lugar donde hoy está situada la Villa Frei. Los hermanos César y Félix Copetta dan inicio a la historia de la aviación chilena con el primer vuelo de un avión en ese lugar. Este avión fue traído a Chile por los primos Miguel Covarrubias Valdés y David Echeverría Valdés desde Francia. Ambos primos eran clientes de los Hermanos Copetta en su Garage. Es así como Miguel y David proponen a los Copetta armar y volar este avión.

La construcción de aviones en Chile

Los hermanos Copetta fueron responsables de la construcción de los primeros aviones en Chile. Su primer avión, el “Burrito”, voló en 1912 y fue una respuesta a la destrucción del biplano Voisin. El “Batuco”, el segundo avión, fue un biplano construido en la zona de Batuco y realizó el primer vuelo nocturno en Chile en 1914. El tercer avión, el “Tucapel”, fue un monoplano construido a partir de restos de un Bleriot accidentado. El cuarto avión, fue el “Chincol”, un biplano estable y ágil de muy buenas performances. Finalmente un quinto avión al cual llamaron “Pou du Ciel” por su pequeño tamaño, resultó ser un diseño fallido que llevó a la trágica muerte de César Copetta en 1940 durante un vuelo de prueba.

La asociación con Aeropostale y la era de los aviones

A finales de 1928, Chile firmó un acuerdo con Aeropostale. El 21 de noviembre, Jean Mermoz, el pionero de la primera línea aérea transatlántica a Sudamérica, llegó a Santiago en un Latécoére 25. Mermoz confió en los hermanos Copetta para el mantenimiento de los aviones de Aeropostale en la capital chilena. Este servicio se mantuvo hasta 1935, cuando nació Air France y se prohibieron los vuelos transoceánicos para otros operadores.

La era de los autocarriles

Durante los años 1930 a 1950, Félix Copetta se asocia con su amigo ingeniero Gabriel Robin. Amistad preservada desde la juventud durante las carreras de bicicletas. Esta sociedad se dedica a la fabricación de autocarriles, vehículos diseñados para rodar por vías férreas en un momento en que el pavimento en la Panamericana solo llegaba hasta San Bernardo. Estos autocarriles eran una solución ingeniosa para destinos no cubiertos por el tren. La empresa “Copetta y Robin”, tuvo logros importantes. Fue la responsable de instalar el primer bus-carril insular en nuestro país, conectando las ciudades de Ancud y Castro con servicio de pasajeros. Otro invento destacado fue el diseño y construcción de ambulancias sobre rieles. Con este vagón se llevaba apoyo médico a los ramales más remotos de nuestro país.

El perfil de los hermanos Copetta

Los hermanos Copetta eran conocidos por su carácter introvertido y su actitud patriarcal. Aunque a menudo se les consideraba apáticos y hoscos, quienes los conocieron los recuerdan con cariño. Mi padre solía describir a sus abuelos como “los clásicos franceses pesados”, mientras que mi abuelo evitaba hacer comentarios sobre su carácter.

Había que entender el origen de estos pioneros. Estos hermanos llegaron a Chile con sus padres Charles y Josepha Margueritte, a la edad de 12 y 14 años. El balance tras el enorme costo del viaje fue una caja de herramientas y sus manos. Charles, el padre, fenece a los tres años de haber llegado. Estos jóvenes entonces quedan con su madre y hay que sobrevivir. La dureza de esta experiencia forja el carácter de los Hermanos Copetta, y los lleva tan lejos como ellos quisieron.

Con este libro, invito a los lectores a sumergirse en el emocionante viaje de los hermanos Copetta, descubrir sus innovaciones y comprender el impacto que tuvieron en la historia de Chile y la aviación con su legado.

 

 

Arturo Merino Benítez, César Copetta y el Capitan Diego Aracena

Félix Copetta y Luis Omar Page en Chalons, Francia.

Félix Copetta sobre el Batuco y Cesar Copetta mirando a la cámara